Los residuos son transportados hasta nuestra planta exclusivamente en vehículos habilitados.

Al llegar a planta se hace un análisis previo, y luego se derivan al sector de almacenamiento. Con los resultados de los análisis se arma un blending para garantizar que las tasas de alimentación cumplan con los parámetros establecidos.

El proceso de eliminación consiste en la incineración controlada de los residuos en 3 hornos rotativos que trabajan a temperaturas no menores a 800ºC conectados a una cámara de post combustión cuya temperatura de trabajo mínima es de 1100ºC con un tiempo de residencia superior a 3 segundos.

La incineración se realiza con oxígeno puro como comburente en lugar de aire, lo que proporciona mayor eficiencia y menor emisión de gases contaminantes (NOX).

 

Los gases producidos en la incineración son tratados en un complejo tren de lavado de humos, donde se regula su pH y se retiene el material particulado. El proceso es monitoreado de manera continua por un equipo de medición marca Madur para garantizar que los gases emitidos cumplen con la legislación vigente.

Las cenizas generadas durante la incineración y aquellas separadas de las operaciones de lavado, decantación y filtración, son sometidas a un proceso de estabilización por vitrificación, mientras que el agua involucrada en el lavado de los gases de combustión se decanta, enfría, filtra y reutiliza en el proceso.